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Problemas capilares |
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Determinado tipo de afecciones originan desequilibrios en el cuero cabelludo que provocan modificaciones en la estructura y el aspecto del cabello. Las técnicas desarrolladas en los últimos años han ampliado el conocimiento sobre estos problemas y sus soluciones.
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| La caída o alopecia |
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El bulbo puede estar inactivo o deteriorado por diversas razones, debilitándose y afectando a la estructura del cabello. Las causas más comunes de caída o alopecia son:
- Factores hereditarios
- Desequilibrios hormonales
- Trastornos nerviosos
- Mala circulación sanguínea
- Alimentación inadecuada y pobre en vitaminas y oligoelementos
- Sustancias tóxicas
- Factores externos que acompañan nuestro estilo de vida actual (polución, agentes químicos, etc.).
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La grasa o seborrea
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Cada cm² de nuestro cuero cabelludo contiene aproximadamente 500 glándulas sebáceas. El sebo fabricado por estas glándulas protege a los cabellos, sirve de lubrificante y, en cantidad normal, mantiene los cabellos suaves y brillantes. Cuando el sebo es producido en exceso se llama seborrea. Ésta aprisiona, debilita e impide el desarrollo normal del cabello, formando una especie de casquete en el cuero cabelludo, lo que en la mayoría de los casos ocasiona una alopecia seborreica.
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La caspa
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Es una alteración celular en el cuero cabelludo que provoca el desprendimiento masivo de células procedentes de la capa córnea. Es frecuente que estas alteraciones vayan asociadas a trastornos de secreciones grasas que, de no ser tratadas, pudieran derivar en verdaderas dermatitis.
En general, son muchos los factores que pueden alterar la piel, siendo las más habituales la utilización inadecuada de cosméticos, el descenso de defensas cutáneas, las alteraciones del pH, la secreción sebácea, etc.
Los tres tipos más comunes son:
- Caspa seca
- Caspa grasa
- Pitiriasis seborreica
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Cabellos débiles o castigados
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Los problemas internos como la escasa actividad de las células o el reducido aporte de nutrientes, debilitan al folículo, generándose así tallos débiles, quebradizos y poco resistentes. Los cabellos castigados por agentes externos (mar, sol, piscinas, tintes, permanentes, decoloraciones, etc.) ven dañada seriamente su estructura, perdiendo brillo y volumen.
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